29 de febrero de 2008

No puedo dejarte de amar - Kalimba

Es así como ayer decias que iba a ser, la vida es tan simple ahora sin tenerte. Y sigo así, palabras que me desnudan, me envuelven tanto las dudas, la historia siempre continúa. Y no puedo dejarte de amar, y no puedo dejar de esperar. No puedo perderte al final, y no te puedo olvidar, no sé luchar si no estás. Y es así, yo ya no creó en milagros, si tu no estas a mi lado, soy un velero en el mar del pasado. Y sigo así, un soñador sin noches, un alma sin destino que paga por sus errores. Y no puedo dejarte de amar, y no puedo dejar de esperar. No puedo perderte al final, y no te puedo olvidar. No sé vivir si no estás. Contigo aquí el mundo me abré sus brazos, el tiempo girá despacio. Soy el guardian del calor de tus labios. Si vuelvo a tí, seré quien guie tu norte, el faro de tus sentidos que te querra para siempre. Y no puedo dejarte de amar y no puedo dejar de esperar. No puedo perderte al final y no te puedo olvidar. No sé luchar si no estás.

Marcá, que se hace tarde

Sit in the bed, looking fixedly in the telephone. He wasn't what I wanted, what I thought, no. He never made me feel like I was special. He isn't really what I'm looking for.

29 de febrero

Es fácil renunciar, mentirse y no intentar, decir que es imposible conseguir lo que soñás. Perderse por ahí, decirle al corazón, que se hace tarde para ver salir el sol.
Haz como hago yo, que sigo buscando un amor, andando las calles del sol, ven a mirar qué puede pasar, ven a buscar conmigo. Que sigo buscando un amor, andando las calles del sol, ven a mirar qué puede pasar, ven a buscar conmigo.

Es fácil escapar, quedarse en la mitad y ver pasar la vida sin un riego que tomar y nunca decidir dejar tu habitación y ver que pasa con los sueños que hay en vos.
Haz como hago yo, que sigo buscando un amor, andando las calles del sol, ven a mirar qué puede pasar, ven a buscar conmigo. Que sigo buscando un amor, andando las calles del sol, ven a mirar qué puede pasar, ven a buscar conmigo.

Hoy


Hoy tus palabras no me hicieron daño, tal vez si un poco, siempre logras hacerlo. No pienso llorar, que de eso ya tuve bastante. Me cansé de irte a buscar, no iré yo está vez. Vuelve si queres, te estaré esperando.

El amor...

Hay amores qe nos dejan cicatrices, esos qe inundan el alma de matices, esos qe núnca y jamás nos han qerido; los qe nos dejan como un trofeo conseguido. Hay amores qe nos llegan de sorpresa, esos qe son similar a una tormenta, los qe en su furia con sus gotas dejan huellas; y a la mañana con el sol se nos alejan. ay amores qe parecen una dicha, los qe dicen entregar toda su vida, y en un segundo aparecen confundidos; y se marchan sin siqiera una despedida. Hay amores qe no se igualan con ninguno, el amor del qe hablo yo, ese es el tuyo; el qe me da la eterna luz todos los días; ese amor el qe esperé toda mi vida...

La Bella Durmiente


Había una vez dos reyes que esperaban con alegría el nacimiento de su primera hija, a la que llamarían Aurora. Para celebrarlo, organizaron una fiesta a la que invitaron a todos los habitantes del reino. Las tres hadas vinieron a hacerle un regalo cada una, siendo la hada Flora la encargada de darle la belleza, la hada Fauna le dio la dulce voz, pero olvidaron invitar a la malvada bruja Maléfica que, enfurecida, lanzó un terrible hechizo sobre la princesa: el día de su décimo sexto cumpleaños, se pincharía con el uso de una rueca y moriría. El hada Primavera como aún no le había dado ningún regalo le dio el mejor de todos, romper el maleficio: no morirá, permanecerá dormida hasta que un valiente príncipe la bese.