17 de abril de 2008

Muchas veces me pregunté porque siempre soy la destinataria de la desgracia, siempre la desgracia toca mi puerta y entrá sin permiso, sin que le diga "pasa con gusto". ¿Por qué siempre tenes que estar presente en mi vida? ¿Eh? Quizás esté destinada a ser una perdedora, a tener que caerme 50 veces y levantarme 49 porque a la vez 50 no podré levantarme, voy a caer rendida frente a ella, a la desgracia.
Muchas veces me pregunté si tendré mala suerte en verdad, quizás será porque no creo en los dichos, como el del gato negro, el de pasar por abajo de la escalera y millones más. El destino quiere verme caer millones de veces, quiere que aprenda de mis errores y de los que me rodean, no quiere ver una sonrisa dibujada en mi rostro porque cuando logró que salga una sonrisa sincera y verdadera pasa algo que la borrá, que hace que se convierta en una lágrima que corre por mi mejilla. Y mi mundo cada vez se convierte en un laberinto sin salidas, sin alguien que me pueda rescatar, alguien que me indique por donde salir de esté mundo en el cual no encuentro solución, del cual por momentos quiero desaparecer.
Me cansé, verdaderamente, de está vida, una vida nefasta, una vida sin motivos, una vida sin un camino el cual seguir y no bajar los brazos nunca. Pero siempre, siempre, hay algo que hace que lo que construyó se destruya por completo, quizás soy yo misma con mi forma de ser, con mi carácter, quizás sea porque así está escrito en mi destino, o tal vez sea simplemente porque nunca nadie me enseñó las reglas de esté juego, de un juego al que nunca voy aprender a jugar, porque la vida siempre te sorprende, siempre tiene algo nuevo para vos, algo del cual no te imaginas. Odio las sorpresas, odio que me pasen cosas las cuales no puedo controlar, me cansé de jugar a esté juego. Me retiró, me doy por vencida. Que esté juego lo sigan jugando los que saben, o simplemente los que aprenden poco a poco a seguir las reglas del juego que son: "Ó aprendes a sobrevivir o te pasan por encima". Yo me cansé que me pasen por encima, me cansé. Me retiró. Les doy por ganada la partida, un gusto y hasta luego.